Decidir hacer terapia es todo un proceso interno. Aquí enumero algunos mitos y voy aclarando, qué debes saber antes de iniciar un proceso terapéutico.

A mí misma me ha pasado que, ya tengo muy claro desde mucho tiempo que necesito hablar con alguien, pero no me decido, no hago la llamada, no concreto la cita. Sigo buscando consejos en línea, hago listas Pro-Contra, me analizo yo misma o escribo en mi diario. En algunas ocasiones tuvo que pasar algo más grave; la situación me quita el sueño o ya no me puedo concentrar en mis tareas diarias y así por fin llamo a mi terapeuta y comenzamos.

Ahora me pongo en lugar de alguien, quien nunca ha ido a terapia o tal vez ha tenido una experiencia muy superficial, como una sesión inicial que no cumplió las expectativas. Entonces, ir a terapia se convierte en muchas dudas más: “¿Qué me espera?, ¿Qué debo compartir para que funciona el proceso?, ¿Debo volver a hablar de momentos dolorosos?, ¿Me van a criticar por mis malas decisiones?”

Hay muchos mitos sobre la terapia:

  • Que, de cajón debo analizar toda mi infancia.
  • Que, me van a analizar para ver si estoy loc@.
  • Que, si cuento esto o lo otro, me van a decir que, …me debo separar de mi pareja, …renuncie mi trabajo, …salga de casa de mis padres, etc.

Antes de ir a mi primera terapia me imaginaba un montón de cosas, que me podría preguntar mi terapeuta y tenía un poco de miedo sobre que me va a decir y como me va a ver.  

A la final, nada de eso pasó. Entré en un espacio, donde pude hablar… no sabía si comencé con el tema más indicado, pero comencé y nadie me dijo que está bien o mal, sino, me di cuenta que, por primera vez, las cosas que pensaba, las decía en voz alta y que solo por eso, tomaron otra forma. También me di cuenta que, al tener alguien externo al frente, lo que decía, por primera vez iba a ser escuchado. Eso hizo que, ideas que se construyeron durante muchos meses o incluso años en mi mente, de repente podrían ser reconstruidos… como una masa de plastilina a la cual he dado una forma, luego le doy al terapeuta y este le da otra forma que nunca antes había considerado. Al inicio tuve muchos momentos de AHA… es decir me di cuenta de cosas nuevas y aprendí a conocerme desde otra mirada y me dije: “Aaah! Nunca lo había visto así.”     

¿Entonces, qué nos debería motivar a seguir una terapia?

Algunos aspectos que deberían saber antes:

Que, si no te sientes cómod@ con la/el terapeuta, no necesariamente significa que te tocó un/a mal terapeuta, pero puede ser que no hay química y que debes seguir buscando, eso es normal.  

Que, existen diferentes enfoques terapéuticos, que se centran en aspectos muy distintos de una misma situación. Tal vez has escuchado del psicoanálisis o la terapia cognitiva conductual, la terapia sistémico familiar o terapia Gestalt. Puedes informarte de qué se tratan los diferentes enfoques terapéuticos y quien ofrece lo que estás buscando.   

Que, hacer terapia es un proceso de autodescubrimiento y de trabajo en sí mismo que, independientemente del enfoque que elijas requiere comprometerse con el proceso, tener cierta curiosidad para conocerse de nuevo y de un tiempo de continuidad. Se supone que, cada sesión te puede aportar algo, pero solo un proceso continuo lleva a cambios significativos en tu calidad de vida.

Que, hacer terapia no significa que estás loco. De hecho, decidir por uno mismo buscar ayuda, ya es un gran indicador de fortaleza personal. Psicoterapia no se aplica únicamente en casos de enfermedad mental, sino también para su prevención. Por ejemplo, un proceso de terapia de pareja, que lleva a una convivencia familiar más armónica, disminuye en todos los integrantes del sistema familiar el riesgo que, desarrollen enfermedades mentales más graves en un futuro. Así como, puedo ir a terapia ante una situación estresante en mi trabajo, antes de que se convierte en un Burn Out.

Aparte de eso, también ayuda preguntarse ¿Qué serían tus expectativas? ¿Qué te gustaría que sea diferente en tu vida, luego de haber terminado un proceso terapéutico?

Una vez aclarada esta duda, piensa como te gustaría ser acompañad@, para definir qué tipo de terapeuta buscas (mujer, hombre, cognitivo-conductual, psicoanalista, sistémico, etc.) y solo piensa en el siguiente paso: contactar a alguien, acordar una cita y ver qué pasa. Nadie te obliga a quedarte con alguien con quien no te sientes cómodo, pero comienza a explorar y de seguro te vas a encontrar con cosas diferentes que, te pueden abrir nuevas posibilidades.