Diferencias culturales

Diferencias culturales - ¿Cómo lidiar con eso?

“Una forma de vida congruente sería: comunicarse con claridad, cooperar en lugar de competir entre sí, para empoderar, en lugar de subyugar y reconocer la individualidad humana en lugar de categorizar “.


Virginia Satir

 

¿Qué son las diferencias culturales?

Al pensar en la cultura, muchos piensan primero en eventos culturales (tradiciones, días festivos), logros (ciencia, arte, arquitectura) o símbolos (ropa, joyas, tatuajes, etc.). Son aspectos visibles, que se pueden reconocer rápidamente, pero no necesariamente nos afectan en nuestra vida personal. Las diferencias culturales reales, son experiencias sociales.

Si pasas la mayor parte de su vida, en tu país/ciudad/comunidad de origen, como la mayoría de las personas, probablemente no notarás mucho más al respecto. Sin embargo, quienes vienen desde fuera, a vivir en otro país, se dan cuenta que hay diferencias más complejas y difíciles de asimilar. Es la parte no tangible del idioma, más allá de semántica y sintaxis. Puedes estudiar el idioma de un país en un sentido lingüístico, pero toca aprender a leer entre líneas, para comprender el lenguaje de una cultura.

Yo misma comencé a notar diferencias culturales luego de unos meses de haber vivido en Ecuador, cuando, por primera vez, me di cuenta que mi comunicación se entendía de manera muy diferente de lo intencionado y fue una sensación, como que alguien me estaba tirando un balde de agua fría en la cabeza, pues no me esperaba X reacción ante algo que había dicho. Y aún después de 13 años, todavía me pasa, que no actúo o reacciono “apropiadamente” en ciertas ocasiones … y para ser honesta, a veces tampoco quiero hacerlo.

Todavía recuerdo cuando di un examen en la universidad y pedí (ya un poco molesta) que hagan silencio (porque algunos compañeros tenían preguntas y hablaban en voz alta con el profesor durante el examen). Creo que dije algo así como: “¿Pueden por favor hacer silencio? Algunos tratamos de concentrarnos.”… Todos se quedaron callados … Así que tuve la tranquilidad para terminar el examen, pero no estaba preparada para la reacción de mis compañeros después: “Dorothee, que brava … ¿Por qué te enojas tanto?”.

Pensé que solo pedía un poco más de consideración, como es muy normal en mi cultura de origen y no se toma personal. En el colegio estaba acostumbrada que, se disculpe quien interrumpe, cuando alguien señala que lo está molestando. En cambio, mis compañeros en la universidad pensaban que yo debía disculparme, por haberles enfrentado directamente con mi enojo… diferencias culturales.  

¿Quién tiene razón?

No se trata de analizar, qué cultura es la mejor

En Ecuador (en mi experiencia) no es apropiado criticar directamente o señalar el enfado con alguien. Las relaciones son más importantes. Así que “deberías controlarte mejor”, incluso si algo realmente te molesta … Me resulta difícil incluso, escribir eso: no siempre puedo mantener la boca cerrada solo para que llevemos la fiesta en paz.

A primera vista, es solo una situación cotidiana, pero a la larga te preguntas si tienes que SER así todo el tiempo. Y así, con frecuencia me enfrentaba a decisiones y pequeñas crisis internas en relación con mi existencia en Ecuador: ¿Qué puedo aceptar y qué no quiero aceptar? y ¿Cómo puedo, no aceptar algo sin rechazarlo de inmediato? Siempre ha sido importante para mí, que no me impongan nada, con lo que no me identifico, pero tampoco quería cerrarme por completo.

Valores culturales son construcciones sociales (Gergen, 2007), se basan en el sistema de creencias que existe en cada cultura y según el cual SE SABE, lo que es apropiado y lo que no lo es. Quien no está en su cultura de origen, a menudo se siente solo, porque tiene la sensación de que nadie lo entiende, como si su voz desapareciera en el viento. Teme por perder la propia identidad y se pregunta qué se puede lograr “sin una voz”.

Lidiar con diferencias culturales

Esto es difícil de soportar y algunos saben que solo tienen que hacer compromisos por poco tiempo (cuando están de viaje, durante un semestre en el extranjero, etc.), mientras que otros (especialmente los que se vieron obligados a abandonar su país) se preguntan como deberían lidiar con eso toda su vida.

Sucede cada vez más a menudo que nos enfrentamos a diferencias culturales, ya sea en el país de origen, cuando nos encontramos con colegas o vecinos de otros países, o como inmigrantes. En la actualidad, todos tenemos responsabilidad de encontrar una forma de vivir con las diferencias, porque la expectativa de que extranjeros se adapten y asumen totalmente los valores y prácticas de nuestra cultura, no está funcionando. Esa demanda hace que voces y necesidades importantes, simplemente sean ignorados y que entramos en una lucha de poder o debate de, quién es o sabe mejor.  

En mi experiencia, la mayoría de las diferencias se pueden entender a través del diálogo. Siendo el diálogo un espacio de escucha e interés mutuo, donde no se pretende convencer al/la otro/a, sino simplemente, escucharnos con curiosidad genuina y así, crear un espacio para el/la otro/a (Anderson, 2007).

Cuando estoy en una conversación, al final no me siento mejor cuando he “ganado” porque los demás reconocieron que tuve la razón. Valoro más los diálogos; cuando tuve la sensación de que, mostraron interés por lo que quería decir. No es tan importante que me entendieron completamente o que me dieron la razón, sino, lo satisfactorio está en tener una voz que sea considerada, sin ser calificada, porque así siento que me dieron un espacio.

analizar diferencias culturales

Diferencias culturales desde una perspectiva psicosocial

Los autores e investigadores culturales Geert Hofstede (2010) y Fons Trompenaars (1993) intentaron de representar las diferencias culturales a través de varias dimensiones, desde las cuales se pretende comprender en qué sentido nos distinguimos. Se centraron en sus investigaciones en las diferencias culturales entre naciones, es decir registraron factores característicos de una multitud de países y las compararon. El resultado no tuvo la finalidad de concretar qué culturas o valores culturales son mejores, sino demostrar cómo se construyen los valores culturales según el sistema de creencias. 

Las dimensiones culturales según Hofstede y Trompenaars

Distancia del poder: En algunas culturas sigue siendo muy importante mantener una cierta distancia de poder, es decir, establecer relaciones de jerarquía y mostrar respeto ante la autoridad. Esto tiene consecuencias a nivel educativo, pero también políticas, porque determina, por ejemplo, si se permite o no a los niños contradecir a sus padres, pero también qué expectativas tienen comúnmente en una nación ante un jefe de estado (que sea más autoritario o más colaborador).

Individualismo vs. colectivismo: La familia y el grupo del cual una persona proviene, juega un papel más importante, en unos países, que en otros. En las culturas colectivistas, la familia es una parte significativa de la identidad. Honrar el apellido y los padres y representar a la familia y al país es una parte importante de la realización personal. En culturas de orientación individualista, las personas tienden a identificarse con lo que hacen y lo que han logrado independientemente de su país o familia.

Manejo de la incertidumbre: Hay culturas donde se está más dispuesto a correr riesgos, mientras otros van por lo seguro. Según el nivel de aversión ante el riesgo, se define cómo en un país lideran con los cambios y lo/s extraño/s. Las culturas que no toleran bien la incertidumbre suelen valorar tradiciones, la categorización y las regularidades y rara vez fomentan innovación o creatividad.

Culturas femeninas vs. masculinas: No se trata directamente de la “batalla de los sexos” pero los autores han reconocido que existen culturas en las que se valoran más características estereotipadas de lo masculino, como: la búsqueda del éxito, la orientación por lo material, la categorización y valores, como “no mostrar debilidad”, etc. En cambio, en culturas femeninas priman valores como, la solidaridad y la empatía, porque en el centro están las relaciones humanas. Evidentemente, las culturas femeninas son automáticamente más feministas, mientras que en las masculinas a menudo sigue existiendo una gran desigualdad entre hombres y mujeres.

Actitud hacia el tiempo: No se trata solo de puntualidad, sino más bien de cómo se relaciona una cultura con el futuro, pasado o presente y hacia dónde se orienta. En países que se orientan más hacia el futuro, la gente se caracteriza por planificar, invertir y trabajar con objetivos a largo plazo.  Donde se orientan más por el presente o pasado, se toman decisiones a corto plazo, para solucionar problemas pendientes, los antecedentes históricos son particularmente importantes y se celebran.

Indulgencia vs. Contención: Depende del papel de los valores morales en cada cultura. Culturas más indulgentes se consideran más permisivas, relajadas y centradas en el bienestar del individuo. Se perdonan errores y se aprecia el disfrute y el ocio. En las culturas de contención, en cambio, se espera que ciertos impulsos y deseos sean reprimidos, porque lograr metas es más importante y se cree que el ser humano debe aprender a controlar sus impulsos para facilitar el crecimiento personal y colectivo.

Universalismo vs. Particularismo: Universalismo se refiere aquí a la suposición de que debe haber reglas y acuerdos que se apliquen a todos y en los que se pueda confiar (por ejemplo, derechos humanos). Las culturas particulares, en cambio son aquellas, en las que las relaciones juegan un papel más importante y las decisiones siempre dependen de la situación, por tanto, también pueden cambiarse o negociarse.

Neutral vs. Emocional: Hay culturas, en las que es normal mostrar emociones abiertamente y actuar impulsivo, estas son vistas como culturas afectivas. Por otro lado, hay muchos países en los que no es apropiado, por ejemplo, llorar en público, abrazar a alguien o expresar cariño. Estas culturas se consideran neutrales.

Específico vs. Difuso: ¿Hasta qué punto se separa la vida profesional y privada? En culturas específicas, las personas necesitan límites claros y separación de situaciones personales y profesionales; en culturas difusas, las relaciones son más importantes, también para los negocios. No puedes abordar las cosas concretas e ir directo al grano, primero tienen que tomar un cafecito. Aquí recuerdo mi experiencia con el examen en la universidad: Siendo de un contexto cultural más “específico”, para mí, reclamar directamente silencio durante un examen tiene un significado practico dentro del ámbito profesional y por lo tanto no se debe tomar personal. Dentro de un contexto más difuso en cambio es tomado como un ataque directo hacia las personas cuya actuación fue reclamada.

Logros vs. Adscripción: Si reconocimiento social y estatus se obtenga a través del propio desempeño o a través del origen (familia, apellido, lugar de nacimiento), depende de prácticas y creencias culturales. 

Control interno vs. control externo: las culturas pueden orientarse hacia adentro o hacia afuera. En una cultura con mayor locus de control externo, se cree comúnmente que, el individuo tiene poca influencia sobre las cosas, por lo que las personas en estas culturas se orientan más fácilmente por instituciones u organizaciones que les guían, como religiones. En las culturas orientadas hacia el interior, las personas tienen con más frecuencia la convicción de que, siempre se puede hacer algo y que se debe actuar para cambiar las cosas.

 (Warner y Joynt, 2002)

 

Diferencias culturales como nuevas oportunidades

Se trata de factores que también son diferentes de persona en persona; en cada cultura encontramos por ejemplo personas con un mayor locus de control externo, versus otros que se guían más por un locus de control interno. Sin embargo, la cultura de origen siempre hace que, seamos más expuestos a ciertos valores y creencias, antes que a otros. Según los autores, las dimensiones nombradas se combinan de formas muy diversas y varían también en su intensidad. No es un concepto de A o B, o blanco o negro, también se encuentran muchos tonos de gris. Por ejemplo, hay países que no son, ni muy individualistas, ni muy colectivistas, igual como la mayoría de los países se orientan en diferentes partes del tiempo, unos más en el futuro otros más en el presente, pero en términos generales todos hacen planes, tanto a largo como a corto plazo (Warner & Joynt, 2002).

 

culturas diferentes

 

Además, características culturales también cambian con el tiempo, porque constantemente surgen nuevas influencias y conocimientos; entre otras la migración, la globalización y la resultante mezcla constante con otras culturas. Precisamente por eso es tan importante, no solo esperar que, un extranjero/migrante se conforma o adapta totalmente a su nuevo entorno cultural. La expectativa de que, el otro se adapte, hace que las fronteras permanezcan, aunque ya compartimos el mismo espacio y en vez de comenzar a aprender unos de otros, seguimos luchando contra las diferencias.

 

El castellano usa la palabra “colonizar” también, cuando se habla de la difusión e imposición de determinados valores, para que sean reconocidos como verdad única. El término recuerda la época colonial, cuando pueblos conquistados fueron adaptados forzosamente a la cultura de los conquistadores (Soria, 2009). No había lugar para diferencias en este proceso. Las diferencias fueron vistas como amenazas y la dignidad del individuo no era tan significativa como la misión colectiva de difundir la “propia” verdad.

 

Hoy deberíamos buscar otro camino y aceptar el reto de afrontar las diferencias culturales, dando espacio al otro sin verlo como una amenaza, sin miedo a que nos abrume, o que nos perdamos si nuestros valores sean cuestionados.

 

 

¿Qué pasa si simplemente nos encontramos con interés mutuo para dialogar? Y luego nos preguntamos: ¿Qué entendí mejor ahora?, ¿Qué es diferente/nuevo para mí después de este encuentro y qué quiero hacer con eso?, ¿Cuáles de mis convicciones propias puedo/quiero poner en duda ahora?, ¿En cuánto creo que, el diálogo fue útil para el otro también?

Referencias

Anderson, H. (2007). A Postmodern Umbrella: Lenguage and Knowledge as Relational and Generative and Inherently Transforming. En H. Anderson, & D. Gehart, Collaborative Therapy: Relations and Conversations that make Difference. EEUU: Routledge.

 

Gergen, K. (2007). Construccionismo Social: Aportes para el debate y la práctica. Bogotá: Ediciones Uniandes.

 

Satir, V. (2010). Kommunikation, Selbstwert, Kongruenz (8 ed.). Paderborn: Junfermann Verlag.

 

Soria, V. (2009). Colonización mental: mecanismos de adaptación y fragmentación psicológica del andino mestizo. Scielo, 2223-3032.

 

Warner, M., & Joynt, P. (2002). Managing across cultures: issues and perspectives. London: Thomson learning.

Motivación ¿Todo depende de ti?

Con todo este auge de la atención plena, el anti-estrés y la meditación, al parecer obtenemos las respuestas a todos nuestros problemas. Si vivo de acuerdo con eso, entonces nada puede ser demasiado, siempre lo…